Cultivar el Silencio.
El Silencio es un arte, no hay diferencia entre el Ser y el Silencio.
Es nuestro estado natural, venimos del mundo del Silencio, y regresamos a El, es nuestro destino.
Es la posibilidad de sanar el alma y el cuerpo, de conocernos, de estabilizar la mente, nos permite reconocer nuestras debilidades y transformarlas.
Nos rejuvenece pues nos devuelve la energía y sólo a través del Silencio podemos conectarnos con lo Superior.
Entonces, acostúmbrate a practicarlo en la multitud, en tu trabajo, en tu hogar y cada tanto tomate el espacio y tiempo, vete a la montaña y permanece en el silencio profundo y deja que lo sagrado se te revele.

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