domingo, 21 de agosto de 2016

El Mundo Material

La conexión con la Belleza natural puede transformarnos profundamente.
El contacto con las fuerzas de la naturaleza que controlan al mundo, producen transformaciones en nuestro cuerpo esencial y esto se transmite al cuerpo físico.
Podemos fortalecernos con energía en la montaña, sentir calma y tranquilidad en presencia de grandes masas de agua. El viento entre los árboles, en los bosques o en las altas cimas tiene la capacidad de despejar y aclarar nuestra mente.
Cuando reconocemos lo sagrado en las fuerzas naturales, estas se nos revelan y nuevos senderos aparecen.
Nuestra relación con lo sagrado nos libera.
Qué triste seria pasar por este mundo buscando solo entretenimiento, sin poder reconocernos y reconocer la vida profunda, la esencia que anima todo en el Universo.
La naturaleza nos conmueve, pues hemos evolucionado a través de cientos de miles de años en profunda relación con ella. No somos parte de la naturaleza, somos la naturaleza.
La esencia de la naturaleza que sustenta toda la vida en el mundo es consciencia, Luz y Vacio.
Cuando establecemos contacto con la naturaleza, reconociendo lo sagrado de ella, encontramos esa misma esencia, esas fuerzas dentro de nosotros mismos.

“Siento la inmensidad de la tierra bajo mi cuerpo…la inmensidad del mundo girando en el espacio alrededor del fuego solar.
Evoco infinitos océanos calmos, miles de ríos, siento las aguas de mi cuerpo deslizándose fluidas.
Evoco el fuego, lo veo, lo siento, el Sol toma toda mi visión, siento su calor a través de mi piel, en mi cama, en mi corazón.
EL Aire, claro y liviano se desliza por mi cuerpo, es brisa fresca, el mismo aire que respiro, es el mismo que surca el águila.
Subo las altas montañas y recostada, miro el espacio del cielo azul, claro y transparente.
Siento el espacio que ocupa mi cuerpo. Siento el espacio que ocupa el mundo, mi habitación, el Universo – Infinito - dejo que mi consciencia se disuelva en el Espacio”











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