
“El valor de la adaptabilidad”
Mientras no tengas la disciplina interna que trae calma a la mente, las felicidades y condiciones externas nunca te traerán el gozo y la felicidad que estas buscando. Por otro lado, si posees esta cualidad interna, calma mental y cierto grado de estabilidad mental, aun si careces de los factores externos que normalmente se requieren para hacer feliz, será posible que tengas una vida feliz y gozosa.
El valor de la adaptabilidad.
El cuerpo se mantiene en equilibrio mediante ritmos y ciclos complejos. Y estos ritmos están vinculados con los mayores ritmos de la naturaleza. El cuerpo tiene una música interna que podemos sintonizar. Cuando el cuerpo está en equilibrio emite señales de comodidad, cuando esta fuera de equilibrio emite señales de incomodidad. La comodidad indica que una persona está en relación armónica con su medio y la incomodidad indica que ha surgido algún tipo de disonancia.
Vivir en armonía con los propios ritmos del cuerpo derrota a la entropía y la enfermedad.
Responder creativamente al cambio.
La carencia de nerviosismo y la paz mental.
La capacidad de integrar cosas nuevas a la propia existencia.
Poseer altos niveles de energía adaptadora.
Tener una mente serena y con pensamientos buenos y positivos, todos estos puntos derrotan y previenen las enfermedades, y crean circunstancias de felicidad en la vida.
Podemos comprender que el cuerpo no es una estructura aislada en el espacio ni en el tiempo, definirnos nuevamente como un ser fluido (en vez de solido) flexible (en vez de rígido) dinámico (en vez de estático) y cuántico (en vez de material).
Sabemos a través de la física y la ciencia que cada partícula solida de materia se compone de un 99,999% de espacio vacío. El vacío entre 2 electrones es proporcionalmente tan vacío como el espacio entre 2 galaxias. Por otra parte nuestros cuerpos renuevan su materia solida en un 95% cada año. Estos nuevos paradigmas deberían transformar nuestra consciencia, y deberían permitirnos crear nuestros cuerpos una y otra vez así como nuestras circunstancias para el beneficio de una vida en paz y felicidad.
Así podemos ver que nada tiene más poder sobre el cuerpo que las creencias de la mente. Por lo tanto vemos la importancia de tener una mente en paz. Como los ríos, mi cuerpo cambia a cada momento. Si yo pudiera hacerlo mismo que el río, no habría vicios en mi vida, ni recuerdos de traumas pasados que activaran nuevo dolor, ni expectativas de dolores futuros que me hicieran contraer del miedo. Mi cuerpo es como un río que fluye y fluye en el proceso de la vida, el paisaje cambia constantemente (circunstancias de la vida) y el río fluye y permanece.
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