“Este frágil recipiente lo has vaciado una y otra vez para llenarlo eternamente de vida nueva. Esta pequeña flauta de cania la has llevado por valles y montanas, soplando a través de ella melodías nuevas…
Tus dones infinitos vienen a mí solamente en mis pequeñas manos. Pasan los siglos, y tu continuas vertiendo, y todavía hay espacio para llenar.”
RABINDRANATH TAGORE, Gitanjali.
Una persona es rica o pobre, no por la cantidad de riqueza que posea, sino por cómo se relaciona con la abundancia o la escasez. La abundancia tiene diversos aspectos, no solo es el dinero o la riqueza material, es la capacidad que tenemos en convertir en realidad los deseos fácilmente, es la salud, nuestros logros espirituales, mantener vínculos sanos y felices, entusiasmo por la vida, energía, estabilidad emocional y psicológica, sensación de bienestar y paz. Por lo tanto la abundancia consiste en llevar a cabo la experiencia de lo milagroso, es el despliegue de la divinidad en nosotros y cuando comenzamos a vivir la vida como expresión de la divinidad, no de vez en cuando, sino en todo momento, comprendemos el verdadero significado de la experiencia milagrosa.
Los Maestros han ensenado, que no es renunciando a los objetos de los deseos que logramos liberarnos, sino renunciando al deseo y al apego que sentimos por ellos.
Primero, es la renuncia voluntaria, lo que nos encadena, cuando dejamos de desear sobreviene el desapego en donde no hay esfuerzo alguno, ni nada que decirse a sí mismo, y así podemos disfrutar de todo sin sentir apego alguno.
La inteligencia de la naturaleza funciona con naturalidad con armonía y sin esfuerzo.
Las flores no hacen esfuerzo para crecer, crecen.
Las aves no esfuerzan por volar, vuelan.
La tierra no se fuerza para girar sobre su eje, gira.
Es la naturaleza humana que los sueños se conviertan en realidad, sin esfuerzo.
La inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad, con despreocupación, con armonía y con amor.
Es mínimo el esfuerzo que hacemos cuando nuestros actos brotan del amor, porque es la energía del amor la que aglutina la naturaleza. Cuando tratamos de conseguir el poder para controlar, gastamos energía. Cuando buscamos el dinero para satisfacer el ego, gastamos energía en lugar de disfrutar la felicidad del momento, cuando anhelamos el dinero para beneficio personal únicamente cortamos el flujo de energía hacia nosotros e impedimos la expresión de la inteligencia de la naturaleza. Pero cuando nuestras actuaciones nacen del amor no hay desperdicio de energía y la energía se multiplica.

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